La iniciativa fue respaldada por 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención. Aunque el Ejecutivo logró superar su primer examen en la Sala del Senado, el estrecho resultado anticipa una compleja negociación artículo por artículo.
La Sala del Senado aprobó este miércoles 24 de junio la idea de legislar el proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, conocido como la megarreforma económica del Gobierno.
La iniciativa fue visada en general por 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, permitiendo que el proyecto continúe su tramitación en la Cámara Alta. Sin embargo, el resultado dejó en evidencia un escenario político ajustado para el Ejecutivo.
El corazón de la propuesta contempla una rebaja gradual del impuesto corporativo para las empresas que operan en el país. Según el Gobierno, esta medida busca reactivar la inversión, atraer capitales y dar señales de estabilidad económica.
Otro de los puntos centrales es la integración tributaria total, mecanismo que permitiría a los contribuyentes utilizar el 100% del impuesto pagado por las empresas como crédito contra sus impuestos personales, modificando el sistema actualmente vigente.
Tras la votación, el biministro Claudio Alvarado valoró el avance legislativo y llamó a continuar el debate en la siguiente etapa. “Este es un paso en el trámite legislativo y en la discusión en particular no tengo dudas que la contribución de todos y cada uno de ustedes va a ser importante y bienvenida para el éxito de este proyecto”, señaló.
Ahora el proyecto deberá enfrentar su discusión en particular, instancia donde se revisará punto por punto el contenido de la reforma. En esa etapa se podrían presentar indicaciones, modificaciones y eventuales acuerdos entre el oficialismo, la oposición y sectores independientes.
La aprobación en general representa un triunfo político para el Gobierno, pero no garantiza el despacho definitivo de la iniciativa. La estrecha diferencia de votos anticipa que los artículos más sensibles, especialmente en materia tributaria y fiscal, podrían abrir una nueva tensión en el Senado.



