Por Fernando Gipoulou Andrade
Según el INE, la Región de Lagos tiene una tasa de desocupación del 7,7% para el trimestre mayo-julio del 2026. Esta alarmante cifra viene a constatar una preocupación, advertida por varias autoridades, luego de observar la masiva concurrencia a la Feria Laboral realizada en Puerto Montt el 11 de agosto: Necesitamos crear empleos. Sin duda, hay esfuerzos significativos en esta materia, tales como el Plan Salmón y la Oficina de Inversiones, liderados por el Alcalde Wainraihgt; o la Plataforma de nudos críticos, liderado por el Gobernador Santana. No obstante, el debate público ha girado casi por completo al crecimiento económico y la atracción de inversiones, dejando fuera un ingrediente importante para la empleabilidad: la formación de capital humano.
Hace un tiempo, un importante consorcio que está ejecutando una de las obras públicas más significativas de la Región de Los Lagos requirió contratar 30 enfierradores, con suma urgencia, en la OMIL se publicó la vacante durante tres semanas y solo logró obtener 8 postulantes que cumplieron con el perfil. Según un estudio de Manpower Group, el 62% de los empleadores del país declara tener dificultades para encontrar talento calificado para ocupar puestos de trabajo específicos. En otras palabras, la emergencia laboral tiene dos crisis: no se trata solo de la escasez de empleo formal para un parte importante de la población, acentuado por un largo ciclo de deterioro en el crecimiento económico y la inversión, sino que también de mitigar la brecha de capital humano para los empleos que se están creando. Cualquier análisis de coyuntura laboral debe incorporar, si o si, el desajuste entre oferta y demanda de competencias. Vittorio Corbo, ex presidente del Banco Central, fue aún más categórico: “Con el nivel de capital humano que tenemos, el país no puede crecer al 3 o 4%. Eso es imposible”.
En última instancia, la emergencia laboral no se trata solo de cómo generar más empleo, sino también de tener perfiles con las competencias laborales para ocuparlos: una moneda que tiene dos caras. En la Región de Los Lagos tenemos dos brechas que atender: Por un lado, pertinencia territorial, es decir, alinear la formación de capital humano con las necesidades de empleo de los sectores productivos emergentes, como la acuicultura, mitilicultura, construcción naval y otras; y, por otro lado, formación en competencias digitales (manejo de software, inteligencia artificial, automatización y otras) para dar respuesta al acelerado proceso de transformación digital de las empresas. De cualquier forma, lo que he querido señalar, es que ninguna cifra de inversión, por muy histórica que ésta sea, necesariamente se va a traducir en empleo real si no contamos con el talento para ocupar puestos laborales que se irán creando.





