El principal factor de preocupación sigue concentrado en la calidad de la ocupación disponible. La persistencia de una desocupación cercana al doble dígito en La Araucanía se da en un contexto cruzado por elevadas tasas de informalidad laboral
TEMUCO (ELGONG).- Un escenario laboral que continúa en zona de alta fragilidad reflejó el último reporte de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Según los datos correspondientes al trimestre móvil julio-septiembre de 2026 (JAS 2026), la tasa de desocupación en la Región de La Araucanía alcanzó un 9,4%, consolidando una preocupante meseta en los niveles de cesantía que afecta de manera directa la estabilidad económica de miles de familias en el territorio.
Si bien la cifra nominal muestra un ajuste marginal respecto al 10,1% registrado en el periodo inmediatamente anterior, el indicador regional sigue instalando a La Araucanía en rangos críticamente elevados. Lejos de marcar una tendencia de recuperación genuina, los analistas y actores del ámbito económico regional advierten que el mercado del trabajo local padece un estancamiento estructural, caracterizado por la incapacidad de la matriz productiva para generar empleos formales, asalariados y de calidad.
Informalidad y fragilidad del empleo en la región
El principal factor de preocupación sigue concentrado en la calidad de la ocupación disponible. La persistencia de una desocupación cercana al doble dígito en La Araucanía se da en un contexto cruzado por elevadas tasas de informalidad laboral. En la práctica, una parte sustancial de la población que logra clasificarse como ocupada lo hace mediante actividades de subsistencia, empleos precarios sin contrato, comercio no regulado o prestaciones de servicios independientes de bajos ingresos, sin acceso a previsión ni cobertura de salud.
Esta precarización constante afecta con mayor severidad a los sectores más vulnerables de las provincias de Cautín y Malleco. Desde el ecosistema de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes), se señala que la falta de liquidez, los altos costos operativos y la incertidumbre económica continúan frenando la contratación de nuevos trabajadores, impidiendo la reactivación real del consumo interno y la inversión privada a escala municipal y regional.
Un cuadro nacional igualmente adverso
La compleja realidad de La Araucanía se inserta en un contexto país marcadamente deteriorado. A nivel nacional, la tasa de desocupación para el trimestre JAS 2026 escaló hasta un 9,8%, sobrepasando la barrera del millón de personas desocupadas en todo Chile y configurando uno de los momentos más complejos para el mercado laboral en el país de los últimos cinco años.
La convergencia de una alta desocupación nacional con el panorama persistente en el ámbito local deja en evidencia que las medidas de reactivación aplicadas hasta la fecha han resultadas insuficientes. Frente a este diagnóstico, gremios y diversos sectores regionales coinciden en la urgencia de reorientar las estrategias de desarrollo económico regional, priorizando el fomento productivo directo, la atracción de inversiones a las comunas e iniciativas efectivas que aborden de manera de fondo el desempleo y la informalidad en La Araucanía.






