De una forma similar, los aspectos sustantivos que aborda El País, también lo hemos dicho y analizado en los «téngase presente», que ha hecho editorialmente El Gong.
La crisis por las rebajas de condena a pederastas, un desempleo en máximos desde la pandemia y una aprobación que apenas supera EL 20%, ponen a prueba a la Administración a ocho meses de arrancar
kast se preparó para ganar elecciones, no para gobernar: no había un plan de seguridad y, en lo económico, lo que existía era un paquete “muy doctrinario” que armó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. A ese escenario añade un presidente de “liderazgo lábil, pobre, que mira las cosas como observador”, analiza EL PAÍS.
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Santiago de Chile – 01 NOV 2026/ diario EL PAÍS
El Gobierno de José Antonio Kast se acerca a los ocho meses en La Moneda empantanado en una de las peores crisis, si no la peor, de su mandato: la rebaja de penas a 56 pederastas, que contraviene su promesa inicial de mano dura contra la delincuencia y de cuidado de la familia y los niños. La seguidilla de errores autoinfligidos por parte de una Administración que llegó al poder bajo la retórica de que ahora sí se harían bien las cosas, tiene la popularidad del mandatario en picada. Además, con un millón de desempleados, las gasolinas a punto de superar su máximo histórico y un déficit político criticado por la propia derecha tradicional, el pesimismo sobre el futuro está cotizando al alza. La duda de los expertos es si logrará sostener un piso mínimo de aprobación que le permita gobernar o seguirá cayendo y, de alguna forma, hipotecando la posibilidad de gestionar su programa en los largos tres años y cuatro meses que le quedan.
Desde que estalló hace 10 días, la crisis provocada por la firma de los decretos que permitieron rebajar las condenas de 56 abusadores sexuales de menores -hoy en libertad-, solo se ha agravado. El relato inicial del ministerio de Justicia liderado por Fernando Rabat, que defendía la entrega de beneficios porque se había actuado en base a las normativas vigentes. En medio de las presiones de la oposición para que Rabat asuma el costo político de la equivocación, el mandatario le pidió este viernes la renuncia al subsecretario de Justicia, Luis Silva. El abogado republicano, número dos del ministerio, difundió el jueves en sus redes un video en el que explicaba por qué firmó al menos 10 rebajas a criminales sexuales, donde aseguraba que lo hizo como ministro subrogante, siguiendo el criterio del ministro Rabat. La publicación, interpretada por varios en el mundo político como un lavado de manos, no fue informada al ministro ni a los equipos comunicacionales de La Moneda.
Rabat firmó los decretos en el marco de una ley de rebajas de condenas para presos con buen comportamiento que tuvo una reforma en febrero de 2022 con la que se excluyó de los beneficios a quienes hayan cometido crímenes sexuales en contra de menores. Lo que se le cuestiona, y que provocó la liberación de los pederastas, es el criterio que aplicó, distinto al que tuvieron sus antecesores en el ministerio de Justicia, al menos, durante en el segundo Gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014,2018-2022), de la derecha tradicional, y el del izquierdista Gabriel Boric (2022-2026).

En la imagen: Máscaras de Fernando Rabat y José Antonio Kast durante una protesta por la reducción de condenas en Santiago de Chile, el 27 de octubre de 2026.Foto: Pablo Sanhueza (Reuters) | Vídeo: Gobierno de Chile
Gestión de contrastes
La contradicción con el relato fundacional del Gobierno es una de las aristas que más pesa. Kast llegó al poder en marzo con la promesa del cuidado de la familia y de la niñez y, sobre todo, de devolverle a Chile la seguridad pública con mano dura. Los 56 casos golpean justo ahí. El presidente de la Comisión de Constitución del Senado, Vlado Mirosevic, de la oposición, planteó que el Ejecutivo “prometió ser Bukele” y terminó dejando en libertad a violadores de menores. Kast calificó este lunes la medida como un “error” y dijo que “no hay explicación técnica, criterio jurídico ni procedimiento administrativo” que pueda justificar que un agresor salga antes de la cárcel. Pero el mandatario, que con este reconocimiento dejó en una compleja situación al portavoz debutante, ratificó ese mismo día a Rabat.
Los cuestionamientos han venido de la oposición, pero también del ala moderada del oficialismo. Algunos parlamentarios de Chile Vamos, la coalición de la derecha tradicional, han cuestionado la continuidad de Rabat y, según medios locales, hay quienes incluso apoyarían la acusación constitucional que la izquierda anunció este miércoles. De prosperar en el Congreso, inhabilitará a Rabat para ejercer cargos públicos durante cinco años, pero en el caso de no salir adelante, igual supone un problema para el Gobierno porque el tema continuará dominando la agenda política. En ese contexto, Kast inicia este domingo una nueva gira por Europa, que partirá en Madrid el lunes. Al día siguiente viajará a Roma, donde espera reunirse con la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el miércoles será recibido en audiencia por el papa León XIV en el Vaticano. Después volverá a Madrid para la XXX Cumbre Iberoamericana.
Hasta ahora, el costo político de la crisis de las rebajas a pederastas es alto. Un 94% rechaza los beneficios firmados por el Gobierno, en un momento en que la aprobación de Kast es del 29% y la desaprobación del 66%, según la Cadem publicada este martes. Además, un 64% está en desacuerdo con que Rabat siga en el cargo, frente a un 27% a favor. Entre quienes se identifican con la derecha, un 40% lo quiere fuera.
Esta no es la primera vez que el Gobierno tropieza con sus propias decisiones,.aunque sin duda es la más grave. Esta semana fue el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien publicó y luego borró una fotografía suya, solo, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea rumbo a la cumbre contra los carteles en República Dominicana, un gesto que su jefe, el ministro del Interior Claudio Alvarado, juzgó de “un profundo error”. Pero los autogoles comenzaron en marzo, el mes que asumió Kast. No ha sido necesario ni siquiera que la oposición, todavía sin reconstrucción evidente tras la derrota electoral, actúe: el propio Ejecutivo se autolesiona.
El bencinazo, como se conoceel alza histórica de los combustibles por la guerra en Irán, anunciado menos de dos semanas después de que Kast asumiera, fue la primera gran decisión del Gobierno. La aprobación del mandatario cayó del 57% al 45% en la semana del alza, según la Cadem, y hoy un 75% juzga que fue una mala decisión. Los analistas consideran el episodio el punto de inflexión en la valoración ciudadana del Gobierno. A la mala noticia para los bolsillos de los ciudadanos, se sumó que el Ejecutivo defendió el alza las en publicaciones oficiales que aludían a un “Estado en quiebra”. Otro tropiezo generado por el propio Gobierno fue cuando debió retirar una reforma de seguridad del Congreso porque no había medido sus apoyos ni siquiera dentro del oficialismo. Estos errores han permitido que la oposición resista a pesar de no contar con una propuesta sólida que le haga contrapeso a la agenda del Gobierno.
Su segunda línea tampoco se ha afirmado: hasta el 23 de octubre habían salido o no habían llegado a asumir 58 autoridades. Josefina Araos, subdirectora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), subrayó en el programa De esto se habla, de EL PAÍS y radio ADN, que “es evidente que hay algo como estructural” en la dificultad de gobernar, una tesis que el cientista político Juan Pablo Luna ha planteado con el argumento de la baja adhesión ciudadana, la dificultad de diálogo entre el Congreso y el Ejecutivo y la fragilidad de los partidos. Pero Araos advirtió de que los políticos no pueden resignarse a ella, porque los libera de responsabilidad: “Los actores políticos son responsables y tienen margen de agencia”. Y puso el ejemplo del bencinazo: “Fue una decisión política que se pudo tomar de otra forma”.
Ernesto Ottone, el sociólogo que lideró el equipo de asesores de Ricardo Lagos, recordó en EL PAÍS que la extrema derecha ganó prometiendo un Gobierno de emergencia, crecimiento y solución a la inseguridad, y que “resulta que no pasa nada. O pasa muy poco” en esos dos pilares por los que se medirá gran parte de la gestión de esta Administración. Su balance de estos meses es que “es un Gobierno que no ha avanzado”. Para él, Kast se preparó para ganar elecciones, no para gobernar: no había un plan de seguridad y, en lo económico, lo que existía era un paquete “muy doctrinario” que armó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. A ese escenario añade un presidente de “liderazgo lábil, pobre, que mira las cosas como observador”.
Harald Beyer, profesor de la Escuela de Gobierno de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), situó el origen del problema en el arranque. Dijo en De esto se habla que el Gobierno “partió tarde” con las reformas centrales de su mensaje, la seguridad entre ellas, y con un error en el nombramiento de una ministra, en alusión a Trinidad Steinert, la primera titular de Seguridad, que dejó el Gabinete a los 69 días de asumir, luego de reconocer ante la Cámara de Diputados que no esperaba que el Congreso le exigiera un plan estructurado y por escrito. A juicio de Beyer, el bencinazo le significó un costo “del cual todavía no se recupera”. Hoy, concluyó, el Gobierno de Kast tiene “problemas difíciles para sostener un piso mínimo de aprobación”, y es el momento de empezar “a delinear mucho mejor su agenda”.
Detrás de esa pregunta está una economía que no despega y que arrastra un problema de años. El miércoles, en el Encuentro Nacional de la Empresa (Enade), Quiroz recordó que la inversión cayó de un 8,6% anual entre 2000 y 2013 a un 1,7%, y que el desempleo suma más de 40 meses sobre el 8%. A pesar de las malas cifras conocidas en los últimos meses, ratificó las metas del Gobierno: un crecimiento de 3,3% para 2027, una inversión que subiría 8,1% y un desempleo que bajaría al 6,5% al término de la Administración. “No tengo miedo de equivocarme por ambicioso”, dijo, aunque admitió que este año seguirán viéndose registros negativos del Imacec, el termómetro mensual de la actividad económica. Al día siguiente, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó de que el desempleo llegó al 9,8% en el trimestre julio-septiembre, un máximo desde la pandemia, con 1.007.976 desocupados, 133.588 más que un año antes.
En el mismo Enade, Kast defendió ante el empresario que “el empleo no lo crea el Estado, lo crean ustedes” y, tras conocer la cifra de desempleo, calificó la cesantía como “el dolor más grande” del país y admitió que el plan ejecutado hasta ahora no es suficiente. El exministro de Hacienda del segundo Gobierno de Piñera, Ignacio Briones, dijo en Tolerancia Cero que Chile es como un auto que anda a 50 kilómetros por hora y necesita ir a 100, lo que exige reformas estructurales en permisos, mercado laboral, empleo público y educación inicial, que son difíciles políticamente. Advirtió de que, con un desempleo alto y sin recursos que muestren el tema como una prioridad, el principal riesgo del próximo año es “de economía política”. “Gobernar es priorizar”, sostuvo, y añadió que “al equipo económico le falta política”.
El deterioro económico ya está golpeando en el ánimo de la gente. Un 50% califica de mala o muy mala la situación económica de su familia y un 47% de buena o muy buena, la primera vez desde 2014 en que los primeros superan a los segundos, según Cadem. El pesimismo sobre el futuro del país subió del 34% en 2025 al 48% en 2026 y hoy empata con el optimismo. Entre los pesimistas, la razón principal, con el 48%, es no confiar en el Gobierno ni en su conducción, seguida por el costo de la vida (32%). Un estudio de Laborum concluyó que para el 79% de los trabajadores su remuneración les alcanza para dos semanas o menos, dos puntos más que el año pasado.






