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«Los minibuses azules intercomunales tienen que irse»: usuarios del transporte en Los Lagos declaran agotado el modelo y exigen un sistema regulado

La Agrupación de Usuarios del Transporte Público de la Región de Los Lagos acusa tarifas hasta un 250% más caras que en otras zonas del país, malos tratos, conducción temeraria y nula regulación, y emplaza al Ministerio de Transportes, la Seremi, los municipios y el Gobierno Regional a presentar una hoja de ruta con plazos concretos.

La paciencia de los usuarios se acabó. Con una declaración pública de alto calibre, la Agrupación de Usuarios del Transporte Público de la Región de Los Lagos, presidida por Jordi Valenzuela Muñoz, exigió poner fin al actual modelo de minibuses azules intercomunales y reemplazarlo por un sistema de transporte público regulado. La organización, integrada por un directorio y socios de distintas comunas de la región, sostiene que la situación «ha superado todos los límites» y que miles de personas que dependen diariamente de este servicio siguen esperando una respuesta de fondo que nunca llega.

El diagnóstico que plantea la agrupación es demoledor. Según sus denuncias, los usuarios de Puerto Montt, Puerto Varas, Calbuco, Osorno, Purranque, Ancud, Castro, Quellón y otras comunas enfrentan tarifas que pueden llegar a ser hasta un 250% más caras que en otras zonas del país, malos tratos hacia estudiantes y adultos mayores, ausencia total de locomoción después de las 21:00 horas, falta de accesibilidad universal y extensos sectores urbanos y rurales que simplemente no tienen cobertura. Para quien trabaja, estudia o necesita llegar a un centro de salud en otra comuna, esto se traduce en horas perdidas, gastos que golpean el bolsillo familiar y, en muchos casos, en quedar literalmente aislado una vez que cae la noche.

Pero las denuncias no se quedan en la calidad del servicio. La organización acusa además vehículos en malas condiciones, incumplimiento de recorridos, conducción a exceso de velocidad, consumo de estupefacientes al volante y episodios de violencia, un cuadro que, a juicio de los usuarios, pone en riesgo la integridad física de quienes se suben a estas máquinas. Como ejemplo de la gravedad de la crisis, la agrupación recordó el reciente accidente ocurrido en Puerto Varas, donde un minibús proveniente de Puerto Montt terminó cayendo y chocando sin control luego de que su conductor descendiera del vehículo para enfrentarse a golpes. Para la organización, lo ocurrido no es un hecho aislado, sino la expresión más visible de una crisis que se repite una y otra vez sin que nadie le ponga atajo.

El corazón del problema, según la declaración, es la falta de reglas. Los usuarios denuncian que los minibuses azules operan sin contratos ni concesiones con el Estado que establezcan condiciones de servicio exigibles, lo que deja a los pasajeros sin herramientas para reclamar y a las autoridades sin capacidad real de imponer estándares. La agrupación compara esta realidad con las antiguas micros amarillas de Santiago, que, pese a sus conocidos problemas, contaban con contratos que permitían regular recorridos, frecuencias y tarifas. «Estamos hablando de un desfase de aproximadamente 30 años en materia de regulación del transporte público», sentencian. Dicho de otro modo, la región de Los Lagos todavía vive un modelo que la capital dejó atrás hace décadas.

Por ello, la organización advierte que las fiscalizaciones esporádicas ya no bastan. Los operativos ocasionales, sostienen, pueden sacar de circulación una máquina o cursar un parte, pero no cambian la lógica de un sistema que funciona sin obligaciones claras. Lo que exigen es avanzar hacia un sistema regulado de transporte público intercomunal, con recorridos, frecuencias, tarifas y estándares de seguridad y calidad definidos, tomando como referencia las experiencias del Gran Santiago, el Gran Valparaíso y el Gran Concepción.

La consigna con que cierra la declaración no deja espacio a interpretaciones: «Los minibuses azules intercomunales tienen que irse». La agrupación aclara, eso sí, que su planteamiento no busca eliminar la conectividad ni dejar a las comunidades sin transporte, sino reemplazar de manera progresiva el modelo actual por uno moderno, seguro y digno. En esa línea, emplazaron directamente al Ministerio de Transportes, a la Seremi de Transportes de Los Lagos, a los municipios y al Gobierno Regional a presentar una hoja de ruta concreta, con plazos y compromisos verificables para transformar el sistema.

«Los usuarios hemos esperado demasiado. ¡Es hora de poner fin a este mal espectáculo!», concluye el documento. La pelota queda ahora en la cancha de las autoridades, que deberán responder si están dispuestas a asumir un cambio estructural o si el transporte intercomunal de Los Lagos seguirá funcionando bajo las mismas reglas que hoy los usuarios califican como insostenibles.

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