(Con información de InfoGate.cl)

NUEVA YORK.— En medio de las complejas negociaciones informales que se desarrollan en los pasillos de las Naciones Unidas para definir la próxima Secretaría General, la postulación de la expresidenta chilena Michelle Bachelet sumó una nueva arista de debate estratégico: la posibilidad de articular una alianza no oficial con la ex primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern.

De acuerdo con un análisis publicado por el periodista Juan Pablo Berlinger en el medio InfoGate.cl, aunque no existen antecedentes públicos ni confirmación de un acuerdo formal entre ambas lideresas, la idea de un «puente generacional» circula con fuerza entre las delegaciones diplomáticas en Nueva York.

La geopolítica del «puente generacional»

Bachelet (74 años), respaldada fuertemente por gobiernos clave de América Latina como Brasil y México, cuenta con una trayectoria de peso tras sus dos mandatos presidenciales y su paso por la Alta Comisaría de la ONU para los Derechos Humanos. Sin embargo, en varios círculos internacionales se debate si su liderazgo representa un periodo de transición de cara al futuro del organismo.

En ese escenario es donde cobra relevancia el nombre de Jacinda Ardern (46 años). La exmandataria neozelandesa cuenta con una alta valoración en el mundo anglosajón, credibilidad progresista y una proyección mediática global.

Según el análisis de InfoGate, proyectar la figura de Ardern dentro de una estrategia diplomática de mediano plazo junto a Bachelet ofrecería al bloque anglosajón una garantía de continuidad, atrayendo apoyos clave entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE. UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China).

El contrapeso del Pacífico Sur

El reporte subraya que, más allá de los nombres, una eventual agenda compartida entre figuras de Chile y Nueva Zelanda marcaría un hito inédito en la política internacional: el desplazamiento del centro de gravedad geopolítico desde el Atlántico Norte hacia democracias periféricas del Pacífico Sur.

Por ahora, la candidatura chilena entra en una fase decisiva de rondas de evaluación en el sistema multilateral, mientras que en la ONU la especulación sigue marcando la pauta sobre el futuro liderazgo global.

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