Por cinco votos contra cuatro, el Concejo Municipal desestimó este lunes la solicitud de remoción del administrador Fernando Orellana. La sesión estuvo marcada por manifestaciones del público, recriminaciones por un presunto «boicot» oficialista y el anuncio del alcalde Rodrigo Wainraihgt de elevar los antecedentes a la Contraloría.
PUERTO MONTT (ELGONG). – Una alta polarización se vivió este lunes en el Concejo Municipal de Puerto Montt, luego de que el cuerpo colegiado desestimara por cinco votos en contra y cuatro a favor la solicitud de remoción del administrador municipal, Fernando Orellana, la segunda autoridad directiva de la corporación edilicia.
La tensión venía acumulándose desde la semana pasada. El proceso se originó tras una denuncia del concejal opositor Sebastián Almonacid, quien cuestionó la legalidad del nombramiento y apuntó a una supuesta falta de probidad, argumentando que Orellana debió haberse inhabilitado en el proceso de concurso público del director de Operaciones, Ignacio Ávila.
El conflicto escaló cuando el alcalde Rodrigo Wainraihgt convocó a una sesión extraordinaria para el pasado miércoles con el fin de votar el despido, la cual debió fracasar por falta de quórum debido a la inasistencia de concejales de la bancada oficialista aliada al jefe comunal, un hecho que fue interpretado por la oposición como un claro boicot.
Un debate caldeado y barras divididas
La sesión definitiva de este lunes no estuvo exenta de incidentes. Al interior de la Sala del Concejo se registraron manifestaciones de partidarios y detractores de ambos bandos, reflejando un clima de crispación que erosiona los espacios de diálogo y dificulta la conducción integral de la comuna.
Tras la exposición de argumentos de cada edil, la moción de destitución fue rechazada por los votos de Verónica Cárdenas, Valeria Baza, Bárbara Cáceres, Carola Rival y José Segura. En la vereda opuesta, votaron a favor Mirta Vega, Bárbara Álvarez, Evelyn Chávez y Sebastián Almonacid.
La postura de la alcaldía: «Un juzgamiento político»
Terminado el Concejo, el alcalde Rodrigo Wainraihgt valoró el resultado y respaldó firmemente la continuidad de Orellana, calificando el intento de remoción como un juicio de carácter político.
«Creo que esto era un juzgamiento político que no puede ser, en el cual se busca destituir al administrador municipal. Es una situación que se había repetido el año pasado con dos funcionarios a quienes también se les juzgó políticamente, y al final el sumario determinó que salieron completamente absueltos. Eso no se puede repetir», manifestó el jefe comunal.
Wainraihgt añadió que el municipio decidió elevar todos los antecedentes a la Contraloría General de la República para que sea el órgano contralor el que determine responsabilidades, asegurando que si la entidad dicta la remoción o retrotraer el concurso, «vamos a acatar».
A su vez, el alcalde cuestionó duramente al concejal Almonacid, revelando la existencia de un dictamen de Contraloría que advierte sobre un exceso en sus facultades fiscalizadoras: «Está presentando dos requerimientos diarios, y eso sin duda produce problemas en cada una de nuestras direcciones. Imagínense, con todos los problemas que tenemos en la calle, además hay que contestar todos estos requerimientos».
Defensa de la gestión y llamado a la prudencia
Por su parte, el cuestionado administrador municipal, Fernando Orellana, agradeció el respaldo del alcalde y de los concejales que votaron en contra de la destitución, destacando los avances de la administración local.
«La gestión municipal habla por sola. Hoy los vecinos reconocen un Puerto Montt más tranquilo, más ordenado y mejor gestionado. Estoy confiado y tranquilo en que el proceso que enviamos a la Contraloría es el que debe zanjar las responsabilidades», expresó Orellana.
Desde el sector que rechazó la moción, la concejala Verónica Cárdenas y el concejal José Segura coincidieron en la necesidad de aguardar el pronunciamiento oficial del ente contralor. Segura puntualizó que, si la Contraloría determina que se infringió la ley y amerita una sanción, «seré el primero en pedir al alcalde que tome las medidas que correspondan».
Con este resultado, la crisis política en el municipio puertomontino da un respiro a la administración de Wainraihgt, aunque deja en evidencia fracturas profundas en el Concejo Municipal de cara a los próximos meses de gestión.






